miércoles, 8 de enero de 2014

TRESCIENTAS MIL PALABRAS

Trescientas mil palabras, ciento ochenta versos,
Y aún sé que hago poco para guardar tus besos;
Algún piropo, lo que te ofrezco y te demando;
Una palabra tuya, sólo un recuerdo, y yo ya ardo.

Mensajes largos, cartas sin sobre y poemas cortos,
Y todo para no poder ver tu sueño roto;
Que me da igual que te embarques o te cases,
Pero no quiero ver como tu luz de mi vida sale.

Que ya lo sé, que soy muy raro, yo bien lo sé;
Que no soy Dios, ni alguien perfecto, ni lo seré.

No pido que me entiendas, tampoco que me creas,
O me bailes las canciones en las que te vea,
Pero busca en tus rincones, por toda tu alma,
Sentimientos míos y a ver si encuentras calma.

Sé que te digo cosas y que luego hago otras,
Que descuento tus palabras, me las quedo yo todas,
Pero al mirarme al espejo quiero verte conmigo,
Que si quieres cojo un hacha para hacernos camino.

Que ya lo sé, que soy muy raro, yo bien lo sé;
Que no soy Dios, ni alguien perfecto, ni lo seré.

---Alberto P.M.--- Barcelona, 5/1/2014.
“...no me hagas ni puto caso si paso a tu vera
vendiendo fracaso como si fuera hierbabuena...”

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