martes, 22 de abril de 2014

REFLEXIÓN EN PROSA: "¿DEMASIADAS CHICAS O SÓLO UNA?"

Hace unas semanas, una amiga me dijo que mi problema (o uno de ellos) era que conocía a demasiadas chicas a la vez. Me sorprendió mucho porque me lo dijo ella, simplemente ella, y no lo esperaba, y porque, entre otras cosas, nunca había reparado en ello. ¿Y si fuera verdad? Pues no lo sé, pero sí sé que esa frase se quedo grabada en mi cabeza. Ya sé que la frase es una 'tontería', pero a mí me llegó mucho, en parte porque me lo dijo ella, aunque tampoco sé muy bien por qué. Como inciso, decir que de ella recuerdo cosas que me dijo hace más de un año, así que qué os voy a contar...

En todo caso, ¿sabéis que contesté a esa frase? No, claro, no os lo he contado. Pues, con mi estilo habitual, le vine a decir que eso era culpa suya, que si hubiese podido avanzar con ella (es un tema complejo -de terceras personas, distancias geográficas...-) no buscaría nada en nadie. Fue un logro el ser capaz de ahorrarme la mítica ¿gilipollez? de: “estoy luchando contra el hecho de hacer la mujer más feliz del mundo”. No sé, quizá pueda hacerlo, pero... (bueno, hay que tratar de no venderse mucho con las mujeres, que ya se darán cuenta de lo que hay en ti). Pero a lo que voy: a día de hoy, aún no sé bien qué de broma (y qué de realidad) había en aquella respuesta que le di. Lo que puedo decir es que no tengo fuerzas para decirle que pienso constantemente en cosas que ella me dijo, en sus cosas, en ella. Pienso en si estará bien, si puedo hacer algo por ella (sin regalitos, por supuesto) o si ya lo he dado todo, si es mejor irme o quedarme... No pienso en si la quiero o no, o en si me gusta o no, porque eso ya lo sé, y ella también (me gusta ser comunicativo, qué le voy a hacer...). Vamos, que simplemente es esa persona (mi persona) en la que uno (yo) piensa justo antes y después de dormir. Pero quizá os preguntéis por qué le puede decir que la quiero y no que pienso en ella constantemente. No sé, quizá el “te quiero” denota un amor genérico, incluso bien llevado y bueno, y un “pienso a cada hora en ti” suena más hardcore, más a desesperación quizá...

El caso es que me da miedo (yo, como ella, aunque quizá no lo sepa, tengo mis miedos) decírselo porque no quiero estropear lo nuestro (que a su manera es bonito) y, como digo, por no parecer demasiado gilipollas o desesperado, y más sabiendo que ella no puede avanzar conmigo, que no puede darme lo que pido (ya digo que es un tema complejo, igual que ella también lo es). Así que yo voy lidiando con ese sentimiento tan único y especial (para mí) que tengo hacia ella. Es curioso: no quiero casarme con ella, sólo avanzar, dejarnos llevar y ver qué pasa (aunque sé que no es posible), pero es con la única chica con la que quizá osaría comprometerme mañana. Pero además de este sentimiento difícil de llevar (por todo el contexto), de su complejidad y 'bipolaridad' (yo también sé de esto...), tengo una duda. Y la duda es que no sé si la veo más como una hermana pequeña o como una potencial chica de mi vida. No sé si pesa más mi amor hacia ella o lo que me gusta/atrae ella. Es que a mí, que me considero un tanto egoísta para las relaciones con chicas, me sale un venazo paternalista con ella que no veas...

Y así, tratándola como a una hermana pequeña o como una chica a la que 'conquistar', pasan los días y se acumulan conversaciones. Nosotros, que llevamos con madurez la situación, hablamos regularmente (y aún nos aguantamos...) y nos reímos, discutimos (no mucho, pero bueno...), bromeamos, nos vacilamos, nos contamos nuestras cosas,.. Digamos que es agradable, inspirador, pero a veces me causa hastío (por la situación) e impotencia (no sexual). En fin, ¿qué os puede decir un tío que le ha escrito cartas virtuales (simplemente porque me apetecía hacerlo) de hasta 7 páginas (y que ella leyó gentilmente, así que gracias Srta.) y un montón de poesías y canciones (que generalmente no le he pasado)?

Os aseguro que había empezado a escribir esto con la idea de hablar de mis relaciones con chicas (en general), y he acabado hablando sólo de ella... Sí, puede que todo sea más sencillo, pero por una vez (sí, sólo me ha pasado con ella), ni mi corazón ni mi cabeza aciertan para decirme qué camino hay que seguir. Y ahora recuerdo a una amiga que me dijo (varias veces) que no pensara tanto y que sintiera más. Un gran consejo, sí, ¿pero qué se supone que hago yo ahora? Sí, el corazón me dice mucho, pero no me muestra el camino...

Y volviendo al principio del cuento, a ella (a la chica de la que os hablo), le diría: “creo que me siento menos culpable de esto, de nuestra situación, de mi no saber qué hacer, cuando conozco a una chica nueva, cuando estoy con otra. Ya ves, puede que no sea lo que realmente quiero, lo que me consiga llenar, pero es algo, algo que me permite ser feliz”. Pero no se lo diré, porque hay que ser honesto, pero a veces duele serlo y a veces es mejor (para ambos) que la otra persona viva en cierta ignorancia. Aunque, yo que soy muy comunicativo y directo, no acabo de creerme ni lo que digo. Encima, vienen a mí unas palabras de Kutxi Romero: “cuando hay algo que decir, no se puede uno callar, porque callar es morir”.

Pues nada, así estamos (y así os lo he contado).

---Alberto P.M.---
En tierras catalanas, a un día para Sant Jordi...

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