Ella es aquella que estaba en mis sueños:
en ella está todo: lo malo y lo bueno;
y vuela entre nubes, luego cae hasta el suelo,
pero es como un ángel, y en ella mi cielo.
Su cama está lejos, pero no es mi destino,
que yo sólo quiero que le den buen cobijo,
y que ahí dentro, al calor, se olvide del frío,
aunque duerma consigo, con otro o contigo.
Un día le hablé, y le dije: “te quiero”,
y ella, en silencio, me dijo: “a ti no te espero”,
y el beso, el nuestro, fue mío en el suelo,
que el suelo y el cielo no quedan tan lejos.
Otro día pensé, y luego, al rato, lloré,
y me puse a pintarme, de pie, en un papel.
“¡tus muertos, joder! Ella no va a volver”,
pero luego lo hizo, ¡y a volar otra vez!
Pero nunca he sabido muy bien de su alma:
qué esconde en silencios, qué calla su habla,
y de tanto misterio, envuelto en su magia,
me he visto perdido, estando en mi casa.
Hoy ella está lejos, ya nunca aquí cerca,
y quizá los espejos han jugado con ella,
y se ha visto entre llamas mientras era de cera,
pero ella bien sabe: no ha perdido la guerra.
Y yo ya me voy, y quizá así es mejor,
y ¿por qué en los silencios esconde su voz?,
y el ayer vuelve al hoy, y me siento peor,
y ¿por qué tanto tiempo sin sentir su calor?
---Alberto P.M.--- Á.M. de Barcelona. 1/10/2014.
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sábado, 11 de octubre de 2014
martes, 28 de enero de 2014
TU TRAGALUZ
Llegaste con esa mágica esencia
Que le falta a todo prosa,
Y con la luz que deja ausencia
Cuando la vida se incendia
Y ya no se viste con rosas,
Porque era como haber visto
El más bello astro extinto,
Porque todo en ti era distinto.
Al poco me envolvió tu luz,
Eras la luna de mis madrugadas,
Y apagaste todas esas noches
De las que ya no quería saber nada,
De camas, macetas y almohadas
En las que nunca estabas tú,
Porque bostezaban mis pestañas
Si yo estaba lejos de tu tragaluz.
Quiero ser tu sí, sé que es así,
Que te he visto en mis brazos
Y ya no he podido dormir;
Dame tus ojos, tus manos,
Tus ganas, tus miedos, tu sí,
Para que en todos los ratos,
Sin tratos, nos sepamos sentir.
No sé bien dónde estamos hoy,
Peso sí es verdad que creo,
Que me siento, que me veo,
Más cerca de donde estoy
En los ratos que te sueño.
No sé cómo brillará el futuro,
Si se hará todo más duro
Y te volveré a echar de menos,
O si dejaré de dar tumbos
Entre romances sin rumbo,
Por donde sólo eres un sueño.
Quiero ser tu sí, sé que es así,
Que te he visto en mis brazos
Y ya no he podido dormir;
Dame tus ojos, tus manos,
Tus ganas, tus miedos, tu sí,
Para que en todos los ratos
Sin tratos, nos sepamos sentir.
---Alberto P.M.--- 27/1/2014
Que le falta a todo prosa,
Y con la luz que deja ausencia
Cuando la vida se incendia
Y ya no se viste con rosas,
Porque era como haber visto
El más bello astro extinto,
Porque todo en ti era distinto.
Al poco me envolvió tu luz,
Eras la luna de mis madrugadas,
Y apagaste todas esas noches
De las que ya no quería saber nada,
De camas, macetas y almohadas
En las que nunca estabas tú,
Porque bostezaban mis pestañas
Si yo estaba lejos de tu tragaluz.
Quiero ser tu sí, sé que es así,
Que te he visto en mis brazos
Y ya no he podido dormir;
Dame tus ojos, tus manos,
Tus ganas, tus miedos, tu sí,
Para que en todos los ratos,
Sin tratos, nos sepamos sentir.
No sé bien dónde estamos hoy,
Peso sí es verdad que creo,
Que me siento, que me veo,
Más cerca de donde estoy
En los ratos que te sueño.
No sé cómo brillará el futuro,
Si se hará todo más duro
Y te volveré a echar de menos,
O si dejaré de dar tumbos
Entre romances sin rumbo,
Por donde sólo eres un sueño.
Quiero ser tu sí, sé que es así,
Que te he visto en mis brazos
Y ya no he podido dormir;
Dame tus ojos, tus manos,
Tus ganas, tus miedos, tu sí,
Para que en todos los ratos
Sin tratos, nos sepamos sentir.
---Alberto P.M.--- 27/1/2014
miércoles, 20 de noviembre de 2013
ENTRE CARICIA Y CARICIA
Ella se queda dormida
En este colchón de esparto;
A mí aún me quedan caricias:
De su piel nunca me harto.
No habrá nunca poesía
Que a ella la pueda honrar,
Pero entre caricia y caricia
Los versos ya veo llegar.
Ahora que se enciende el día,
Y las paredes han callado,
Aún me parece más bonita
Nuestra noche del pecado.
La luz del Sol ilumina
Su piel de tonos claros;
Se despierta y me fulmina
Con la magia de sus labios.
Se interesa enseguida
Por si he dormido bien,
Yo me agarro a una mentira
Y le digo que muy bien.
La verdad por mí es sabida:
Vigilé sus cien mil latidos,
Como ayer fue la sonrisa
Que a mi lado había venido.
---Alberto PM--- Bellaterra, 19/11/2013
“...te he escrito un poema de esos agarrados,
quiero amaneceres contigo a mi lado...”
En este colchón de esparto;
A mí aún me quedan caricias:
De su piel nunca me harto.
No habrá nunca poesía
Que a ella la pueda honrar,
Pero entre caricia y caricia
Los versos ya veo llegar.
Ahora que se enciende el día,
Y las paredes han callado,
Aún me parece más bonita
Nuestra noche del pecado.
La luz del Sol ilumina
Su piel de tonos claros;
Se despierta y me fulmina
Con la magia de sus labios.
Se interesa enseguida
Por si he dormido bien,
Yo me agarro a una mentira
Y le digo que muy bien.
La verdad por mí es sabida:
Vigilé sus cien mil latidos,
Como ayer fue la sonrisa
Que a mi lado había venido.
---Alberto PM--- Bellaterra, 19/11/2013
“...te he escrito un poema de esos agarrados,
quiero amaneceres contigo a mi lado...”
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