sábado, 11 de octubre de 2014

ESTABA EN MIS SUEÑOS

Ella es aquella que estaba en mis sueños:
en ella está todo: lo malo y lo bueno;
y vuela entre nubes, luego cae hasta el suelo,
pero es como un ángel, y en ella mi cielo.

Su cama está lejos, pero no es mi destino,
que yo sólo quiero que le den buen cobijo,
y que ahí dentro, al calor, se olvide del frío,
aunque duerma consigo, con otro o contigo.

Un día le hablé, y le dije: “te quiero”,
y ella, en silencio, me dijo: “a ti no te espero”,
y el beso, el nuestro, fue mío en el suelo,
que el suelo y el cielo no quedan tan lejos.

Otro día pensé, y luego, al rato, lloré,
y me puse a pintarme, de pie, en un papel.
“¡tus muertos, joder! Ella no va a volver”,
pero luego lo hizo, ¡y a volar otra vez!

Pero nunca he sabido muy bien de su alma:
qué esconde en silencios, qué calla su habla,
y de tanto misterio, envuelto en su magia,
me he visto perdido, estando en mi casa.

Hoy ella está lejos, ya nunca aquí cerca,
y quizá los espejos han jugado con ella,
y se ha visto entre llamas mientras era de cera,
pero ella bien sabe: no ha perdido la guerra.

Y yo ya me voy, y quizá así es mejor,
y ¿por qué en los silencios esconde su voz?,
y el ayer vuelve al hoy, y me siento peor,
y ¿por qué tanto tiempo sin sentir su calor?

---Alberto P.M.--- Á.M. de Barcelona. 1/10/2014.

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