Ella se queda dormida
En este colchón de esparto;
A mí aún me quedan caricias:
De su piel nunca me harto.
No habrá nunca poesía
Que a ella la pueda honrar,
Pero entre caricia y caricia
Los versos ya veo llegar.
Ahora que se enciende el día,
Y las paredes han callado,
Aún me parece más bonita
Nuestra noche del pecado.
La luz del Sol ilumina
Su piel de tonos claros;
Se despierta y me fulmina
Con la magia de sus labios.
Se interesa enseguida
Por si he dormido bien,
Yo me agarro a una mentira
Y le digo que muy bien.
La verdad por mí es sabida:
Vigilé sus cien mil latidos,
Como ayer fue la sonrisa
Que a mi lado había venido.
---Alberto PM--- Bellaterra, 19/11/2013
“...te he escrito un poema de esos agarrados,
quiero amaneceres contigo a mi lado...”
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