lunes, 3 de marzo de 2014

ESCRITO EN PROSA: "NIÑOS, FÚTBOL, FELICIDAD"

Ayer a mediodía -serían las 14:17h aproximadamente- iba yo por una calle de Barcelona (con pasos firmes y absorto en mis cosas, como casi siempre jajaja)... Lucía el Sol, una fina brisa cimbreaba los duros y tersos pelillos de mi barba de tres meses, y cantaban -a capella- coches y motos... Y sí, yo ya tenía hambre. En esto, me crucé con un chaval que tendría más o menos mi edad (vamos, le faltarían unos 8 días para cumplir 21 añazos), justo al encontrarme con dos niños que serían ya pre-adolescentes (o casi). En un gesto más propio de Godzilla o King Kong que de un pre-adolescente, uno de los chicos cimbreó con fuerza el tronco de un árbol (para más señas, creo que era una ¿falsa? acacia de esas que ornamentan mi esplendorosa ciudad natal). En esto, me di cuenta que había un balón de fútbol anclado entre el ramaje del susodicho árbol... y el prepúber no podía bajarlo de ahí. Pues el chaval -el de mi edad- pasó de largo... Y yo también. ¿Pero sabéis?, me dije: “¿qué haces?”, me di la vuelta y les ofrecí mi ayuda. Ellos la aceptaron, vapuleé un poco el árbol y la pelota cayó enseguida... Un puto gesto, una puta tontería... Pero qué fácil es dar mucho con tan poco, y qué poco lo hacemos (me incluyo, porque, para empezar, no me gusta dar lecciones a nadie y menos sobre lo que carezco). Qué fácil es hacer sonreír a alguien, que fácil es hacer un mundo mejor. Lo que yo sentí con ese “muchas gracias” y esa mueca de felicidad -y como si yo fuera un semidiós- al ver al chaval fue brutal... Y no, no fue por tener la aprobación de otro (de eso no entiendo mucho), fue por la magia de la solidaridad, de la gratitud... Coño, se supone que somos la especie más desarrollada (al menos intelectualmente) del planeta... y qué poco lo demostramos.

---Alberto PM--- Barcelona, 3/3/2014
"Ayúdame y te habré ayudado..."

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