Yo, la verdad, no creo en la poesía,
como no creo en los cuentos
o en todo en lo que alguien cree,
porque nací siendo yo,
ni peor ni mejor, solo yo,
y nací viejo, cansado, hastiado y deteriorado,
pero fuerte en valores y creencias,
fuerte en razones y sobre todo emociones,
y soy un montón de historias soñadas
que están guardadas, encerradas, en un solo cajón,
e instantes que creé para sentir que ese actor soy yo.
-Alberto P.M.-
Barcelona. Septiembre de 2016.
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