Trasnoché más de mil noches
tras la puerta de un pajar,
y me clavé la aguja doce,
la que nos fuimos a dar,
y escuché al pajarico
que aletea en tu volar:
"¡Vaya con el puto frío!
Mi plumaje se va a helar."
"Mis inviernos son eternos",
no paraba de graznar.
"Mi calor funde el infierno",
mi voz queda fue a airear.
-----Alberto P.M.-----
Barcelona. 7-3-2016 (noche).
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