domingo, 3 de enero de 2016

(REFLEXIONES EN PROSA) - 'LAS SEGUNDAS CITAS'

Hablemos sobre algo muy cotidiano: las segundas citas. Todo el mundo conoce gente, y ese es un buen filón para escribir, para desarrollar algo (un poema, una novela...). En este post lo utilizo yo. Si bien, como digo, quería detenerme un poco más en los reencuentros, en el significado de una primera cita y de una segunda.

Creo que la mayoría de personas hemos tenido muchas primeras citas en nuestra vida (si no es vuestro caso, ya os llegará), pero no tantas segundas citas. Sin duda, el significado de una segunda cita puede ser muy diferente al que tiene una primera. Yo mismo he tenido muchas ganas de tener una cita con alguien y luego no me ha apetecido tener una segunda (más por mí que por la chica en cuestión, que yo soy muy mío). Y estoy seguro de que alguna chica con la que he quedado una primera vez no habrá querido tener una segunda. De hecho, ahora mismo, se me ocurre un nombre, y no creo que me equivocara. Son cosas que pasan. A veces, a mí me pasa, planteas una cita a diez o quinces días vista y llega ese día y no estás bien contigo mismo o lo que sea. Por tanto, la cita tiene buenos visos de ser un desastre. A veces, sí, simplemente, no gustas o te gustan. Pero yo creo que depende bastante del día. Porque, ya digo, no todos los días somos la 'misma' persona.

Sea como sea, hay que estar preparado para el rechazo, pero no tomárselo como algo personal o algo fatal. Simplemente, todo ello forma parte del 'juego' de la vida.

También puede ocurrir que tras la primera cita aún tengas más ganas de ver a esa persona y estar con ella. A mí me ha pasado con alguna chica. Buen feeling, buena química. Quizá no sea algo superespecial [qué mal quedan escritos estos prefijos], pero sí muy agradable. Incluso no es raro ir un poco más allá con cada cita. Por supuesto, en buena media, porque la comodidad y la complicidad [esta palabra me encanta] van ganando peso. Yo creo que eso es muy bonito, pero también difícil de explicar, disertar, diseccionar en palabras. ¿Y sabéis qué os digo? Que eso se lo dejo a los poetas y a los novelistas (ahí está el celebérrimo Nicholas Sparks, por ejemplo).

En todo caso, una segunda cita significa algo diferente. En cierto sentido, algo mayor. Como si el SÍ fuera aún más potente. Pero es que un SÍ-SÍ ―y no hablo de política― es mucho más que un SÍ. Y, claro, todo lo demás importa aún menos que cuando solo había un SÍ por persona. Porque una segunda cita ocupa más espacio que la primera.

Pero para que haya una segunda cita tiene que haber una primera. Y hay que buscarla, fomentarla, acordarla. No siempre es fácil. Es cosa de dos, y ya sabe que si uno no quiere... Pero creo que conseguir una cita con alguien es más fácil de lo que parece. Bueno, si quieres una cita con Emily Ratajkowski o con Justin Bieber ―sin pagar, digo― es muy probable que no te sea fácil. Pero, por suerte, con alguien más 'de la calle' las posibilidades se disparan. Aún así, no siempre es fácil, y lo digo por experiencia. Pero bueno, pese a ello, aún podremos soñar (sin perder el norte) y, como diría Neville Goddard, imaginar.

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