martes, 20 de octubre de 2015

MI MANO ERA UN PINCEL

Era un loco y mi mano era un pincel,
y me daba por pintarme en la pared,
y plasmar en mil retales de papel
las postales y los males del ayer.

Disolvente para poder escapar,
la pintura para verme sin mirar,
y los días -“sino pasan, pasarán”-
barnizaron mis heridas de detrás.

En agosto quemé todo lo de ayer,
en septiembre inundé el verbo “ser”,
y en octubre, a patadas, puse fe
a un futuro que quería malvender.

Fui borracho a una fiesta sin final,
fui desnudo al otro mundo -me dio igual-,
y entre todo el desconcierto me vi hablar
con la chica que recita el verbo “amar”.

Ya la luna y las estrellas las vendí,
ya no esconden las palabras sin decir,
ya no niegan que escondieron aquel “sí”
para ser como son todos y vivir.

---Alberto Prieto Martín--- Barcelona. 20/10/2015.

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