miércoles, 5 de noviembre de 2014

DONDE NO HUBO DESENCANTO

Me despisto y ya no estás,
y no sé si vas o vienes:
si has querido despertar
del amor que no se vierte
o has huido hacia atrás
para dar con lo de siempre;
y yo, que dormito al soñar,
ya no sueno convincente
y no sé cómo explicar
que mi vida hace pendiente
y que correr mucho más
de lo que puedo contar.

Y hoy el sol, haciendo estragos,
se ha venido a derrumbar,
y yo al trote, como un galgo,
no he dudado en escapar
de ese fuego que hace esclavos,
y es que no puedo luchar
contra todos los quebrantos,
pero puedo estar igual
que cuando estabas al lado,
y ahora ya puedo enterrar
los jalones que, a mi cargo,
dieron límite al lugar
donde no hubo desencanto.

---Alberto P.M.--- UAB Bellaterra. 5/11/2014.

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