martes, 1 de abril de 2014

REFLEXIÓN EN PROSA: ¿BORDE O EMPALAGOSO?

Una de las cosas que un hombre aprende durante su vida es la dificultad que hay entre navegar sin ser borde ni empalagoso con las mujeres. Tengo claro que hay un punto medio, un punto perfecto, como en casi todo, ¿pero dónde está ese punto? Pues depende claro, depende del hombre (no soy partidario de perder la esencia propia por una mujer, sí amoldarse a ella y auto-superarse) y depende de la mujer... Depende de la mujer por dos razones (y quizá alguna más): 1- El error de creer que lo que te sirvió (las bromas, el romanticismo, la caballerosidad, el cabronismo...) para ligarte a X chica te servirá con otra (Y). 2- Una chica (X) y otra (X) no compartirán el mismo margen entre el “es un borde” y “es un empalagoso”. 3- Lo que te sirvió ayer con la chica que sea (llamémosla otra vez X) no tiene porqué servirte hoy... Supongo que la gracia está en ir poco a poco averiguándolo, e incluso comunicarlo. A propósito de esto, a mí me gusta ser comunicativo porque creo que una mujer tiene derecho a saber tus intenciones y tus sentimientos... Ahora bien, puedes dar con una chica que te diga algo como: “vas de listo diciéndome cómo me siento” (caso real y propio). Y entonces, ¿qué? Pues nada, sólo que game over [risas].

---Alberto P.M.--- Barcelona, 1/4/2014.

No hay comentarios:

Publicar un comentario